Creo firmemente que la teosofía será el conocimiento obvio de mediados de milenio. La síntesis entre ciencia, filosofía y espiritualidad viene a representar la unidad en la diversidad, la maravilla en la cotidianeidad, la experiencia grupal enriquecida por el aporte individual.

Hoy  Paola Dellepiane comparte un enlace en el que se augura la muerte de la web 2.0 hacia octubre de 2012. Si bien no es ninguna novedad la gestación de una evolución tecnológica hacia una web 3.0 o web semántica, la noticia parece un poco dura de procesar. Muchos están cuestionándose su estrategia de aproximación al mundo y preguntando si valió la pena el esfuerzo de aprender un "nuevo" punto de vista, e incluso si esta forma particular de apropiación de la realidad y construcción del conocimiento quedará finalmente obsoleta frente a lo que se viene.

Creo que el problema no es tal, y que el verdadero inconveniente radica en la postura del observador. La tecnología es un ingrediente que complementa nuestra vida, no la esencia de ella. Poner en el centro de nuestra existencia a la tecnología es desconocernos como sujetos de creación y acción... es cosificarnos.

El advenimiento de la llamada web 2.0 ha generado una nueva perspectiva mundial, una nueva forma de pensar, incluso una nueva forma de aproximación relacional. Pero el eje del aprendizaje debe estar más allá y el horizonte debe incluir un propósito que englobe y enaltezca la vida, una luz que ilumine nuestras acciones y les otorgue profundidad.

La tecnología por sí misma no se convierte en panacea universal, es preciso que el humano la dote de sentido.

Ser teósofo es ser early adopter

Si no es correcto poner el centro de nuestra existencia en la tecnología... ¿Entonces en qué?

Es obvio que la percepción de nuestro rol en el mundo ha ido sufriendo modificaciones, incluso en recientes investigaciones se está re-escribiendo re-descubriendo lo que nos define como humanos. Cada vez somos más concientes, más responsables, más empáticos, más atentos a las señales. Nos vamos sutilizando, vamos aprendiendo a amar en libertad, a compartir sin especular, a alegrarnos de los logros del otro... vamos aprendiendo que somos los artíficies de nuestro destino y que sólo accionando con inteligencia podemos cambiar nuestro entorno. De pronto el sentido común, la buena actitud y la pro-actividad comienzan a hacer brillar nuestros días. Y nos sentimos bien!  Con nuestros altos y bajos... pero bien!

Eso es (r)evolución! Es (r)evolución creativa. Es (r)evolución grupal.

Vivimos una (R)evolución. Una (r)evolución silenciosa, sin sangre, sin violencia... una (r)evolución de las consciencias. En esta (r)evolución no hay vencedores ni vencidos, sólo oportunidades.

Como un nuevo lenguaje (aunque en esencia es un saber antiquísimo que reúne  los conocimientos universales utilizando la complementación y la analogía como método) la teosofía nos enseña a interpretar esta "nueva" realidad. Le pone palabras de luz al mundo. Redefine prioridades y ayuda a focalizarnos en lo esencial.

Como en todo nuevo movimiento, están los early adopter, aquellos que pueden percibir la magnificencia de lo que se viene, que intuyen su rol en el concierto universal, que adoptan tempranamente una tendencia que saben verdadera.

El pensamiento colaborativo o en red, la unión de puntos de vista y expertise son, sin lugar a dudas, el puntapié inicial del estudio comparativo y la generación de nuevos conocimientos que colaboren con la conformación de un futuro en el que prime la justicia, el amor, la tolerancia, la inclusión y la solidaridad. Este es el ideal teosófico.

Creo que es nuestro deber comprender las nuevas formas de sinergia. Creo que eso sólo se vuelve posible si sabemos lo que estamos haciendo, y nos centramos -como humanidad- en el medio de la ecuación donde el punto está en cada hombre/mujer y la circunferencia en ninguno.

Creo firmemente que es necesario el paso de la virtualidad a la presencialidad, que el contacto con seres completos (y no sólo con sus mentes) hace posible la magia total. Integrar realidades (virtuales y de las otras) parece ser la clave que se viene.

Vivir la teosofía, la síntesis del futuro próximo.