"Somos lo que pensamos"

Budha

"Todo nace en la mente, el universo es mental"

Kybalión

Ya ves, si quieres que cambie tu vida, es imperioso cambiar tu manera de pensar. 

Sin embargo no es cosa sencilla... y sabes ¿por qué?

Porque nuestro cerebro tiene sus trucos.

Y es bueno que los tenga, porque de él dependen gran partes de las funciones de nuestro cuerpo.

¿Sabías que a pesar de ocupar tan solo el 2% de nuestro peso corporal consume el 20% de oxígeno y cerca del 50 % de la glucosa que fabricamos? Y esto sin estar haciendo nada en especial, imagínate cuando nos ponemos a pensar o a innovar en nuestras conductas.  Así es, el gasto energético del cerebro es zarpado! Por eso elaboró estrategias y mecanismos para ahorrar toda la energía  posible.

Por ese motivo, aunque los sentidos registran infinidad de información a cada minuto, solo somos concientes de un muy pequeño margen: el reloj de la pared no dejó de sonar, tus oidos no dejaron de registrar esa información, pero como era una constante y por tanto no representaba ningún peligro, tu cerebro lo dejó de prestarle atención. Esa es la explicación de por qué puede llevar 3 días sin andar y tu solo te diste cuenta, cuando buscabas saber la hora.

Existen otros mecanismos un poco más complejos, como por ejemplo: la formación de hábitos.

Tu cerebro aprende un paso a paso y lo repite sin cuestionar. No le importa si ya es obsoleto o está siendo dañino para tu salud, lo que busca es optimizar sus recursos y para ello, los caminos conocidos le ahorran energía.

la clave para la mejora sostenible

Por eso cuando le propones una nueva manera de hacer las cosas solo dura el tiempo que dura tu entusiasmo (no más de un par de días) y luego, frente al primer obstáculo, cansancio o descuido... vuelve a lo conocido.  

No eres tu!

No es que eres floja, que no tienes voluntad, que todo te va mal... es tu cerebro que busca ahorrarte energía.

Pero ya va siendo tiempo de enseñarle cómo quieres las cosas, ahora, verdad?

Ya va siendo tiempo que seas tu quien esté en control de esos mecanismos y los uses en beneficio de tu crecimiento personal y profesional.

Hay maneras de reeducarlo, maneras de sortear esas trampas.

Si quieres cambiar tu vida, no basta con querer, tienes que prestarle atención a tus hábitos.

Cambias tus hábitos, cambias tu vida.