Hoy, 8 de mayo, se cumplen 122 años de la muerte de Helena P. Blavatsky, mi amada Maestra de Sabiduría.

Como arrancada del fondo de la historia o de la cumbre de los tiempos venideros, su figura es extraña a su época. Nació en Rusia, en Iekaterinolaw, en la noche que separó el 30 del 31 de julio de 1831. En aquel entonces, una horrible epidemia barría Asia y Europa y en ese momento nació Helena Petrovna Hahn.

Aquel apellido fue como una premonición, pues Hahn significa cisne, que no otra cosa fue HPB, pues no sólo gustaba volar sino que, al igual que el cisne Kalahansa  que separa la leche del agua, fue el símbolo perfecto del discernimiento. El Kalahansa se lo considera el representante de Brahman en la Tierra, su plumaje simulando ojos, son como los mil ojos de Brahman, atento a las necesidades del Universo. No otra cosa era HPB, Maestra del Discernimiento, amante de la libertad y deseosa de transmitir las enseñanzas de los Maestros para aliviar el dolor  que produce en el hombre la ignorancia de si mismo.

Un nacimiento enigmático

Dice la creencia sobre su nacimiento  que vio la luz en  la noche llamada “Sedmitchka”, palabra misteriosa que significa aproximadamente , mago o en relación con el número 7. Adorada y temida a la vez por los espíritus simples de quienes la rodeaban, creció en un ambiente de enigmas y creencias ancestrales . Recibió la muy mediocre cultura que se ofrecía a las damas de la época pero, sin embargo ,  logró un orden de conocimientos en artes y ciencias que, según ella, le administraban invisibles instructores.

Al morir su madre vivió en una alejada mansión provinciana y viajó por las costas del Dnieper Azul, donde decía ver a las temidas Russalkas, Espíritus Elementales del agua, que tanto amedrentaban a los cosacos.

La emancipación

La familia, decidió casarla a los 17 años con un anciano general de apellido Blavatsky. Pese a sus protestas la boda se efectuó y según la tradición de la nobleza rusa, su esposo le preparó un palacio en el que emprenderían la vida en común. Pero una vez allí y antes de “darle oportunidad de llamarla su esposa”  huyó a su casa paterna.

Desde entonces comienza a vivir la más extraordinaria de las aventuras y se hace llamar, como compensación karmica a su abandonado esposo: H.P.Blavatsky.

Viajó por la India, China del Norte, Sudamerica Asia Menor y Egipto. Su vida errante la llevó a los más apartados lugares, estuvo en la Patagonia argentina tratando de encontrar restos de la raza Lemur, también en los Himalayas, donde buscaba documentos guardados por una pasada Fraternidad de Maestros en cavernas ocultas en las montañas y custodiados por grupos de sabios.

Nacer princesa, vivir cisne, morir loto

En esta evocación de la Amada Maestra, solo he querido recordar algunos pasajes de su rica vida al servicio del conocimiento trascendente plasmado en sus primeros libros, Isis Sin Velo, luego en su monumental Doctrina Secreta, en el Glosario Teosófico, en la Clave de la Teosofia y en la elaboración de los tres Principios que fueron y son guia de la acción teosofica.

Su cuerpo murió en Londres en 1891, tapado con papeles de diarios y viejas mantas, por no querer molestar ni comprometer en la lucha de intereses que se habían desatado a su alrededor.

Así murió  HPB, nacida princesa en este mundo, pero sumida en la divina humildad por  Amor a la Humanidad . Ella siguió los pasos de Sócrates, Pitágoras, Jesús y Budha.

El 8 de mayo, en todas las escuelas esotéricas, es el Día de Sidharta Gautama, el Budha, pues él nació un 8 de mayo del 500 antes de Cristo, y también el 8 de mayo se celebra el Día del Loto Blanco; aquella misteriosa planta que germina en las profundidades putrefactas pero  su tallo cristalino busca ascender a la superficie acuosa para dar nacimiento a una flor blanca, símbolo del discipulado.

Ese loto, guarda dentro de sí un perfume misterioso que expande cada 8 de mayo.

HPB, nos dejó el perfume de su sabiduría para llenar de creatividad, amor y servicio a un nuevo Renacimiento.

¡Gracias Maestra!