"Morir, dormir... dormir, tal vez soñar"

Nacimiento y muerte son vistos como los dos extremos de la existencia, la entrada y la salida del mundo de experiencias. Sin embargo, no son más que dos etapas dentro de las muchas que pasa el alma mientras sigue atada al Samsara.

No solemos hablar de la muerte, quizás por desconocimiento, por temor o porque el tema nos provoca una sensación de sufrimiento o revive experiencias dolorosas muy cercanas.

Sin embargo, el temor o el sufrimiento por la muerte nos impide lograr un sano equilibrio espiritual. Es como una sombra que nos sobrevuela  y aparece cuando menos nos la esperamos. Para "combatir" las sombras, nada más simple que prender la luz. En este caso, la luz es el conocimiento, sólo conociendo es posible alcanzar la paz.

Por eso, en el día en que América Medita, nosotros reflexionaremos sobre la vida y la muerte y trataremos de compartir las enseñanzas teosóficas que nos dan las respuestas que tanto estábamos buscando [+ info sobre esta actividad].

Sólo puede vivir la paz aquel que acciona éticamente, sólo puedo tener un recto accionar si acepto y sé diferenciar lo esencial de lo accesorio.  La clave a esta reflexión siempre es el conocimiento, no el saber teórico o vacío de contenido, sino el conocimiento que nutre y despeja el temor.

Porque conocer del ciclo de renacimientos, es estar en paz con uno mismo y con la Naturaleza.