"No lo dudes amigo; sólo desde la cumbre misma de esas rocas, y no desde el pie de ellas, puede uno percibir toda la Verdad, al abarcar íntegro el horizonte sin límites." KH

Reflexionábamos sobre la impermanencia y el ciclo de renacimientos en el que estamos inmersos hasta que finalmente alcanzamos el Nirvana. Pero también deberíamos reflexionar sobre cuál es el sentido de este juego de opuestos. ¿Cuál es el propósito de este contínuo devenir?

Si bien cada individuo debe contestarse esa pregunta buceando en su interior, la respuesta general es aprender, tomar experiencias, concienciar la eternidad dentro de la impermanencia. Es un proceso de ascensión, de develamiento que se inicia con la urgencia de  hacer el bien, de impulsar un cambio, de vivir en un mundo más justo. El día que sentimos que podemos hacer una diferencia, ese día hemos hecho contacto con nuestra alma, en ese instante comenzamos el pedregoso sendero que nos conduce a la liberación.

Pero los seres humanos evolucionamos en comunidad y en comunidad nos liberamos. Por eso es tan importante la puesta en juego de la empatía y la conciencia del otro. Por eso cuando uno despierta, comienza a conectarse con otros que también han despertado del letargo que alimenta la materialidad y tratamos de despertar a otros. La mejor forma de sembrar el bien es haciéndolo, eligiendo ser el cambio que queremos ver en el mundo.

La elección como ejercicio humano

Una de las cualidades que  nos hace verdaderamente humanos es la posibilidad de elegir. Aún cuando las situaciones que nos tocan vivir no dependan de nosotros, siempre tenemos la posibilidad de elegir que actitud tomar al respecto.

Estamos colgados de la montaña, evaluando alternativas.

Para poder elegir con inteligencia es necesario conocer las variables, poder proyectar las decisiones y hacerse cargo de los resultados. Elegir con sabiduría es, de alguna manera, estar parado en la "cumbre de esas rocas", sólo desde allí podemos contemplar un panorama real de posibilidades. Pero para llegar a la cumbre, debo dejar atrás mis prejuicios, temores y cargas innecesarias.

Si no quiero fracasar como persona, tengo que realizarme como alma.

Esa es una máxima que tenemos presente en Plenitud. Muchas depresiones, sentidos de frustración permanente y enojos injustificados vienen de una intuición interna de no estar haciendo lo correcto con nuestra vida. Nos dejamos atrapar por los vaivenes del Samsara y perdimos nuestro horizonte espiritual.

Por eso te invitamos a tomar el control de tu existencia, meditar sobre tus propósitos y comenzar a accionar en consecuencia. No tienes por qué subir sólo a la cumbre... abre los ojos y verás a millones de seres que buscan como tú, ser un alma en un cuerpo.