En nuestra vida hay cosas que sentimos que nos "superan", situaciones de conflicto que percibimos como negativas y de las cuales, instintivamente, tratamos de huir.

Pero ¿cuántas veces nos hemos detenido a reflexionar sobre ellas? ¿Pocas no? Sin embargo, al definir una situación nos obligamos a desprendernos de ella, es como si nos alejáramos del campo donde se desarrolla el juego y pudiéramos verlo desde "arriba", como los relatores de fútbol. Esta técnica nos es útil porque aprendemos a ver con otros ojos y es en ese instante cuando se nos presenta la solución o los pasos para la resolución del conflicto. Luego de reflexionar sobre la situación es hora de bajar al campo de juego y accionar, siempre enfrentar.

Por lo general esas respuestas están más cerca del sentido común que de los intereses mezquinos, razón por la cual siempre resultan ser exitosas y nos fortalecen.

Los dichos populares poseen esa sabiduría que da el sentido común: "lo que no te mata te fortalece".

¿Qué es un problema?

cuando le preguntamos a nuestros alumnos surgieron respuestas tan distintas y ricas como:

  • algo molesto
  • un desafío
  • la muerte de un ser querido
  • algo para solucionar
  • no tener comida
  • una situación para enfrentar
  • un dolor
  • la enfermedad
  • nunca me lo puse a pensar

La forma de ver y definir un problema es la manera de ver y definir la forma de enfrentar o no al mismo; en algunos casos deja al descubierto nuestra escala de valores o hace referencia a los padecimientos del pasado propio o ajeno que nos han marcado.

Seguramente cuando usted leyó el título de esta nota lo respondió... este es un buen momento para reflexionar sobre su respuesta. Si no tuvo el impulso de contestar a la pregunta, se la hacemos ahora: para usted ¿Qué es un problema? y ¿Qué hace con él?